El Dr. Julián Cezón

No sé por qué soy médico, sólo sé que siempre quise serlo. No hay antecedentes en mi familia ni pistas que me aclaren tal vocación. Lo cierto es que desde que tengo recuerdo me apasionaba la ciencia, la naturaleza, los misterios de la vida,…Desde niño me encantaba dibujar, fabricar juguetes (“¡cómo me gustaban los recortables de papel!”), en definitiva utilizar las manos y hacer juegos de construcción aunque mi especialidad era desarmar con ávida curiosidad cualquier artilugio que tuviera la desdicha de caer en mis manos (como la primera televisión, por supuesto en blanco y negro, de mis padres, lo cual les llenó sin duda de felicidad comprendiendo que yo estaba destinado a ser un gran médico, aunque lo disimularon muy bien mientras intentaban alcanzarme en mi carrera por evitar el castigo que me había ganado a pulso).

Mi primer contacto con la cirugía fue a los 12 años cuando un amigo veterinario de mi padre me invitó a presenciar la operación de un perro. Me resultó muy interesante y desde entonces tuve claro que quería ser médico cirujano. Tuve la fortuna de poder estudiar en un gran colegio, el Liceo Francés de Madrid, no porque fuéramos ricos sino porque el bueno de mi padre trabajaba allí de celador. Gracias a él adquirí conocimiento, idiomas, disciplina, respeto a los demás, amor al deporte (en especial el rugby) y en definitiva unos pilares educativos básicos que me permitieron después completar con extrema facilidad mis estudios de medicina en la Universidad Complutense de Madrid y de Oftalmología en el Hospital Universitario del Aire, también de Madrid.


Fui Médico Militar en activo durante más de 14 años y aunque alcancé el grado de Comandante de Sanidad, decidí terminar mi carrera de funcionario al no soportar el ahogo que el sistema me imponía y no poder desarrollar todas las áreas de una especialidad médica tan apasionante y tecnológica como la Oftalmología. Cambié la seguridad por la libertad (“¡caro es alcanzarla, y más caro mantenerla!” ) y fundé con la siempre fiel e incondicional ayuda de mi querida y sufrida esposa Feli lo que es hoy la Clínica CIMO de Sevilla. 

 
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